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elcangrejo — 17-06-2007 GTM 1 @ 14:51 Tags:

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Por qué los finlandeses educan mejor

elcangrejo — 25-05-2007 GTM 1 @ 12:51 Tags:

Por qué los finlandeses educan mejor

Los datos que arrojan los estudios comparativos internacionales en torno a la educación (PISA, Eurydice) colocan a los alumnos finlandeses entre los más preparados del mundo.

Si imaginamos un país donde los niños empiezan la escuela un año más tarde que en España, tienen cerca de un 23% menos de horas de clase, y los profesores se concentran en educar y enseñar a sus alumnos más que prepararlos para rendir en los exámenes, tenderemos a pensar que estos niños obtendrían peores resultados que los españoles en un examen internacional. ¿Por qué entonces Finlandia es el país que lidera las evaluaciones educativas internacionales?

Marta Vázquez Reina
Mayo, 2007

Lee el artículo original completo aquí ...

¿Eres más inteligente que tus padres?

elcangrejo — 06-04-2007 GTM 1 @ 17:41 Tags:

Un nuevo y acertado artículo de Javier Martínez Aldanondo Gerente División de Gestión del Conocimiento de Catenaria.

¿Eres más inteligente que tus padres?

Me encanta la frase “”Si dejásemos en manos de las escuelas enseñarnos a caminar, todavía estaríamos gateando” Días antes de la entrega de los premios Oscar, fui a ver la posteriormente galardonada película El Laberinto del Fauno con mi mujer y con mis padres que estaban de visita en Chile. Según salíamos por la puerta del cine, la primera frase que pronunció mi madre fue: “Esta es una película acerca de la obediencia. Por un lado está la historia del militar que obedece y hace obedecer las órdenes a sangre y fuego y por otro la historia de la niña que se deja guiar por su intuición y su criterio y desobedece lo que le mandan”.
Me pareció sorprendente que aun cuando ni mi mujer ni yo habíamos siquiera empezado a digerir la película, mi madre ya había efectuado un análisis tan veloz y certero. Apuesto que pocas personas habrán sido capaces de realizar ese ejercicio con tal celeridad y precisión.
Pensando más tarde sobre esta situación, empecé a reflexionar hasta que punto soy o no más inteligente que mis padres. La civilización avanza a medida que incrementamos el número de operaciones que podemos llevar a cabo sin pensar en ellas, es decir las automatizamos y se las trasladamos a los computadores. Obviamente, generación tras generación, el mundo progresa de forma continua y parece que cada generación supera a la anterior. En teoría, aunque vivimos en un contexto más complejo (tan acelerados que hemos perdido el ritmo y la conexión con la madre naturaleza), nosotros hemos tenido acceso a una educación mucho más extensa y de mejor calidad: Mejores colegios, mejores medios, acceso a educación superior (mi mujer tiene 2 carreras universitarias y 2 masters a sus espaldas y yo 1 carrera y 2 masters mientras que mi madre jamás fue a la universidad). Hemos realizado cursos de perfeccionamiento, formación continua ofrecida por nuestras empresas… Incluso tuvimos mejor alimentación. Pero claramente nada de eso puede explicar la brillantez con la que razonó mi madre. Cuando entrevisto a una persona para contratarla, nunca le pregunto qué nota sacó en una asignatura determinada ni como promedio de la carrera, lo que me interesa es que me cuente con que empresas y clientes ha trabajado, en que proyectos ha participado y que me muestre ejemplos de sus trabajos. La respuesta está directamente relacionada con lo que entendemos por ser Inteligente. La tradición siempre ha considerado inteligentes a las personas con alto coeficiente intelectual, las que obtenían un brillante expediente académico y buenas notas, las que son capaces de mostrar un currículum repleto de títulos y en definitiva la gente “culta, ilustrada” que es la que ha leído mucho, la que acumula muchos datos.
Mi definición de inteligencia es muy distinta. Considero inteligente a una persona cuando es capaz de tomar buenas decisiones (del latín inter elegire, elegir entre), ser feliz con lo que es y lo que tiene, e incluso de hacer predicciones a partir de lo que ya sabe como menciona Jeff Hawkins en su libro On Intelligence. Pero la característica más importante, el rasgo que me hace considerar que alguien es verdaderamente inteligente es la capacidad de aprender rápidamente y hacer buenas preguntas, es decir, la pasión por aprender de manera permanente. Siempre se habla de aprender a aprender pero ¿Cómo se enseña a aprender? ¿Cómo se aprende a ser inteligente? Aprender es un asunto muy serio. En realidad, no hay nada más importante que aprender. Hay cosas que son igual de importantes pero no más y que son las que nadie puede hacer por ti ni te pueden obligar: si no comes, no bebes o no duermes te mueres pero si no aprendes, también te mueres. Todos los días gestionamos el conocimiento para las actividades que realizamos pero en definitiva todo lo hemos tenido que aprender: desde agarrar un vaso, comer un yogur, caminar, hablar, atarnos los zapatos, llegar a la oficina, diseñar cursos o escribir artículos. Lo que hoy somos cada uno de nosotros, nuestras competencias, nuestras cualidades son fruto de lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, ni más ni menos. Cada uno puede reflexionar sobre cuanto de eso ocurrió en un aula o asistiendo a un curso…
La realidad es que para aprender no hacen falta cursos, al igual que para hacer un curso no necesito contenidos. Para diseñar un curso de ventas, lo que necesito es un buen vendedor, un buen experto, los contenidos están por todas partes.
Mi hijo Iñigo aprendió a hablar sin un profesor que le impartiese lecciones y yo aprendí a ser padre o ser Gerente de Gestión del Conocimiento también sin realizar ningún curso. Mi hijo Pablo, de 1 año y medio, no sabe partir la carne con cuchillo y tenedor mientras yo si sé hacerlo. La única diferencia es que yo lo aprendí hace ya muchos años y desde entonces lo he practicado y repetido miles de veces. Yo tengo conocimiento, Pablo lo tendrá dentro de muy poco, sólo necesita aprender. Cuando nacemos, todos desarrollamos la habilidad de aprender pero posteriormente, la educación formal empieza de a poco, pero sistemáticamente, a aniquilar esa habilidad. Sin ninguna duda, aprender es la habilidad más importante para vivir y sobrevivir en la sociedad del conocimiento. Respiramos conocimiento y por esa razón, aprender se va a convertir en el gran negocio del futuro (si no lo es ya a estas alturas). Nuestra vida profesional y personal y, en definitiva, nuestro porvenir depende de cuanto seamos capaces de aprender y cómo lo hagamos. Aprender es un seguro de vida. Dado este escenario, la forma en que abordamos esta habilidad tan crítica es absolutamente esencial. La forma en que aprendemos y la manera en que tratamos de enseñar a los demás se convierten en elementos estratégicos fundamentales y decisivos, son lo que diferencia a la gente inteligente de la que no lo es. La metodología que empleemos, el enfoque que apliquemos, los valores en que creamos tienen consecuencias importantísimas e insospechadas. Si analizamos cómo estamos abordando ese proceso tan decisivo como es el de Aprender, llegaremos a una conclusión aterradora: Creemos que para aprender hay que hacer cursos. Y sabemos que el ritual de un curso consiste en decidir qué datos y conceptos queremos transmitir, reunir a un grupo de gente y colocarle delante a alguien que supuestamente sabe más que ellos -profesor- a transmitirles esa información de manera más o menos feliz y preguntarles al final si tienen dudas. Los alumnos toman apuntes y luego hacen un examen donde tratamos de verificar si recuerdan lo que escucharon y finalmente les damos un título (que es el objetivo por el que los alumnos están haciendo el curso en primer lugar). Este proceso ha permanecido inalterado durante SIGLOS, desde antes incluso de los Egipcios. Es como si hoy en día, todavía comiésemos, bebiésemos o durmiésemos igual que en el paleolítico. Como le escuché en cierta ocasión a un amigo “Si dejásemos en manos de las escuelas enseñarnos a caminar, todavía estaríamos gateando”. En otra columna explicaré cuál es la relación que existe entre la educación tal y como la conocemos y 2 factores de un peso muy gravitante: la guerra (hoy los Ejércitos modernos se empiezan a hacer profesionales) y la religión (la Iglesia Católica sufre una fuerte crisis de vocaciones). Desde luego, esta forma de aprender no tiene nada que ver con la forma en que aprendemos las personas naturalmente y que desde que somos bebés nos ayuda a sobrevivir y entender el mundo. Resulta difícil explicar que no hayamos desterrado un modelo ineficiente y arcaico que impone la lógica del “Yo sé, Tú no sabes, Yo te cuento” institucionalizado por el colegio y la universidad pero sorprendentemente adoptado por empresas e instituciones, sabiendo además que la mayor parte de las habilidades y competencias que necesitamos para operar en el mundo no las adquirimos entre las paredes de un edificio. Se pueden aprender algunas cosas haciendo cursos, asistiendo a seminarios y leyendo libros pero lo que verdaderamente cuenta para desenvolverse en el trabajo, lo importante para la vida no se puede aprender en un aula, hay que experimentarlo, se aprende haciéndolo. Parecemos olvidar que el aprendizaje busca que las personas sepan hacer algo, no sólo saber acerca de algo. Dos de mis mejores amigos en la universidad fueron alumnos mediocres (ya venían avisando de ello desde el colegio). Hoy uno de ellos es el responsable para Sudamérica de una multinacional española y el otro es un importante cargo público en el País Vasco. El gran objetivo de la educación debiese ser enseñar a PENSAR por uno mismo y no a acumular información que se olvida con el tiempo y que cuando se recuerda, no se sabe bien cómo aplicar. No merece la pena tratar de competir en ese ámbito con los computadores. El principal problema de nuestro tiempo es que las personas no están acostumbradas a pensar, la educación formal las vuelve perezosas y les cuesta mucho reflexionar, entre otras cosas porque no saben hacerlo. La reflexión profunda lleva al aprendizaje profundo mientras que memorizar es la póliza de seguros contra el pensamiento. Aprender desde luego es un arte y no una ciencia. Se puede aprender pero no se puede enseñar. Tratar de medir el aprendizaje es como intentar medir el amor: sabemos que ocurre pero no sabemos bien cómo. Muchas de las personas que reciben este newsletter son expertas en e-learning porque en algún momento lo aprendieron (no precisamente en la universidad) y hoy es su profesión, viven de ello. ¿Cómo comparo lo que yo sé con lo que saben ellos? ¿Y cómo se mide cuanto sé yo de e-learning? ¿Con un examen? Una nota no dice más de una persona que su número de pasaporte. ¿Importa realmente cuanto sé de e-learning? ¿O lo que importa es lo que hago con lo que sé: proyectos, clases, papers, investigación, innovación, etc.?. El conocimiento lo determinan los resultados… Aprender es una cuestión de pasión, de amor propio, de autoestima. Pero aprender cuesta trabajo y esfuerzo. Aprender es una responsabilidad de la persona, es tu vida la que está en juego, tú empleabilidad, desarrollo, felicidad. Sin embargo, cuando miramos a nuestro alrededor ¿A cuánta gente le gusta de verdad lo que hace? ¿Cuánta gente está feliz con su profesión, con su vida? Si no te gusta tu trabajo, ¿Por qué vas a querer aprender? No es una cuestión de que no exista pasión, lo que ocurre es que ponemos pasión en aquello que nos interesa, en aquello que sentimos como nuestro. Iñigo tiene pasión por los camiones, las construcciones y los obreros, sería estúpido que para enseñarle a contar o a leer, yo lo ignorase e hiciese caso omiso de ese interés y le sentase en una silla a enseñarle frente un libro o una pizarra. Se trata de aprender por convicción en lugar de por obligación ¿Cómo vas a aprender si no sabes cómo hacerlo, si nunca te enseñaron y más encima no te gusta lo que haces? ¿Los niños tienen ilusión por el colegio, por las asignaturas que deben estudiar? Cuesta mucho aprenderlas pero muy poco olvidarlas. Yo reconozco que soy un privilegiado, me gusta demasiado lo que hago, tengo un enorme hambre por aprender y pongo gran parte de mi energía en ello. ¿A quien le importa el aprendizaje? Al colegio, a los profesores y a los padres les importan las notas, las asignaturas. Al niño se le pregunta cómo le fue no cuanto aprendió. A la empresa le importan los resultados. Parece que nadie se da cuenta de que los resultados de las empresas y el éxito de las organizaciones dependen de lo que hacen las personas que trabajan en ellas. Depende de su conocimiento (entendido como capacidad de hacer cosas) y su capacidad de aprender, de lo que hacen hoy y serán capaces de hacer mañana. Si tienes un equipo de fútbol y pretendes que tus jugadores ganen partidos (y para ello es imprescindible que metan goles) primero tienes que preocuparte de entrenarlos bien. Mi amigo Paolo me contaba durante Expoelearning la historia del barquero y el catedrático. Estando de vacaciones en la costa, un catedrático alquiló una barca para dar un paseo por el mar. Mientras navegaban placidamente, el profesor le preguntó al barquero si conocía la Literatura y a los grandes escritores y poetas. Cuando este le respondió negativamente, el catedrático le dijo “Te has perdido el 25% de tu vida”. Al cabo de unos minutos, de nuevo el profesor volvió a la carga y esta vez le preguntó si sabía de Filosofía, los grandes filósofos y sus ideas. Cuando de nuevo la respuesta fue un No, el académico volvió a comentar “Te has perdido otro 25% de tu vida”. Cuando el profesor insistió una vez más, su pregunta hizo referencia a la Historia y los historiadores. De nuevo el barquero negó y el profesor le repitió que se había perdido otro 25% de su vida. En ese instante se desató un fuerte temporal con vientos huracanados y olas descomunales. Esta vez fue el barquero el que lanzó la pregunta “¿Profesor, sabe usted nadar?” a lo que el profesor respondió con una negación. El barquero sentenció “Yo sí y más le hubiese valido aprender cosas útiles porque me temo que va a perder usted el 100% de su vida”. No solo es importante cómo aprendemos, qué aprendemos también es vital. Si aprender es decisivo, si el aprendizaje va a ocurrir a lo largo de la vida, si de verdad nos importa el futuro de nuestros hijos, más vale que le prestemos especial atención a ese proceso porque tenemos graves deficiencias que corregir. Cómo aprendemos es determinante y, por si fuera poco, va a ser imposible aprender sin el apoyo de la tecnología. Hasta ahora la formación virtual ha tratado de parecerse lo máximo posible a la formación presencial pero, a corto plazo, la tecnología está destinada recuperar la forma en la que siempre hemos aprendido las personas: haciendo. Y todo ello por una simple razón: nos permite hacer cosas que el aula presencial no es capaz de ofrecer. La gran pregunta es ¿Serán tus hijos más inteligentes que tú?

Impresionante centro de recursos para Primaria

elcangrejo — 31-03-2007 GTM 1 @ 23:47 Tags:

No os perdáis este interesante Centro de Recursos para el profesorado que se ha montado la gaditana Deby (saludos y gracias).

Perder el miedo a las TICs... es una obligación moral de todo profesor.

elcangrejo — 31-03-2007 GTM 1 @ 23:22 Tags:

La tecnología no es, ciertamente, nuestra enemiga (de los profesores). Muy al contrario, es nuestro deber (educativo) formar a nuestros alumnos/as en y para el uso adecuado de las mencionadas TICs.

En defensa de tal tesis puede servir el último video que he visto de CoolCatTeacher alojado en TeacherTube (acabo de descubir este servicio)...

Este video está alojado en el nuevo servicio de videos para profesores llamado TeacherTube No dejéis de visitarlo... para buscar videos relacionados con educación, y para colgar los que vosotros consideréis de utilidad para la comunidad educativa. Recomendado! ;-)

PD: Eso sí, tarda un poquito más en poder visualizarse el video (no se visualiza bien hasta que no lo carga completo).

Descargar Videos de Youtube

elcangrejo — 31-03-2007 GTM 1 @ 16:07 Tags:

Vanesa, compañera de cursillo Web 2.0, comentaba en su blog cómo bajarse videos de YouTube... y, dado el interés de la noticia, me permito reproducir aquí su artículo, ligeramente modificado...

Nunca se os ha planteado la necesidad de descargar algún video interesante de Youtube y os habéis preguntado cómo. El otro día averigué cómo se hace y aquí van los pasos, muy sencillos, para descargarse cualquier video de Youtube.

1) En Youtube cópiate la dirección del video que te quieras descargar, por ejemplo:
http://www.youtube.com/watch?v=6gmP4nk0EOE

2) Metete aquí y pega la dirección anterior, selecciona el formato al que quieres convertir el video y dale al botón "Start"

3) Cuando termine de convertirlo en el servidor te dará la opción de descargarte el archivo.

Fácil, ¿verdad? ;-)

PD: Gracias, Vanesa...

Aprendizaje colaborativo... versión 2.0

elcangrejo — 27-03-2007 GTM 1 @ 17:40 Tags:

Os dejo dos artículos de una de las personas que tienen actualmente, desde mi punto de vista (claro), una visión más nítida de por dónde debería caminar la educación hoy día... y del rumbo que debería tomar el más que necesario "cambio educativo".

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A veces sueño que la formación presencial tradicional era tan perfecta que el
e-learning surgía como su evolución natural y casi la única manera de innovar y progresar. Cuando me despierto, me doy cuenta que tenemos lo peor de ambos mundos. La mayor parte de los cursos presenciales NO sirven para nada, no resuelven ningún problema, no tienen ningún impacto ni para la empresa (resultados) ni para el empleado (desempeño).

Hace pocos años surgió la fiebre del e-learning para rebajar costos pero NO por que se considerase un instrumento más efectivo para apoyar la productividad de los empleados. La lógica era "virtualicemos los manuales que todo el mundo detesta y distribuyámoslos". Si el principal argumento era el precio, significa que no se confiaba mucho en su utilidad. Como la moda no cumplió con lo previsto, y los alumnos desertaban en manadas, aterrizó el Blended learning como respuesta a todos los que exclamaban "¿Como vamos a tirar por la borda la inversión que hemos hecho?", un eufemismo para garantizar que no se despide a nadie del departamento de capacitación y además se reutilizan los contenidos digitales en los que se ha gastado tanto. Igual que términos cómo learning objects, estandares y LMS que reflejan la misma mentalidad económica del aprendizaje.

¿Qué significa Blended? ¿Mejor calidad, una experiencia más efectiva? Lo dudo. Estamos mezclando lo que no funciona en presencial con lo que funciona aun menos en virtual. En un aula presencial, el alumno es un espectador de la misma forma que cuando se sienta a ver las noticias en la televisión. Nadie osa discutir que el modelo del colegio sea la mejor manera de aprender aunque los cursos no estén diseñados para que el alumno aprenda. En un aula virtual, el alumno es el mismo espectador solo que en lugar de escuchar al profesor, lee su discurso en una pantalla. En lugar de avanzar estamos retrocediendo y Blended no deja de ser una excusa para perpetuar los vicios históricos y NO cambiar.

¿Cómo prefieres aprender a jugar a tenis, con un profesor particular en una pista de tenis o compartiendo el profesor con 30 compañeros más y sentados en un aula? Cualquier educador admite que el modelo del aprendiz es infinitamente más efectivo pero sin embargo se ha abandonado no porque no sea la mejor opción sino por razones económicas. En el mundo virtual ese argumento ya no sirve.

Aprendemos de la experiencia y más aun, lo que aprendemos son experiencias. Al igual que el verdadero conocimiento es inconsciente, el verdadero aprendizaje también lo es. Sin práctica, no hay aprendizaje, sin reflexión, no hay aprendizaje y sin feedback, no hay aprendizaje. Si los alumnos no practican, difícilmente aprenderán y el medio que se utilice es irrelevante porque no hay tantas cosas que no se puedan hacer online. Hay algo que practicamos diariamente: nuestro trabajo. Por tanto un curso, (presencial o virtual) debe prepararme para el trabajo, en la economía del conocimiento aprender y trabajar son una misma actividad. El mejor curso es el trabajo. Esto significa que antes de pensar en el medio o la tecnología, hay que pensar qué tiene que aprender a hacer el alumno y cómo plantearle desafíos estimulantes (que les importen a ellos y no al formador), a resolver proyectos y actividades reales y ayudarle cuando tenga problemas pero no antes. Formación implica que practico y entreno el trabajo que me espera.
Evidentemente, estamos muy lejos de que eso ocurra porque los cursos no dejan de ser una sucesión de contenidos que no se parecen en nada a la realidad para la que queremos preparar al alumno.

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Mi hijo mayor, Iñigo, acaba de cumplir 3 años y hace unos cuantos meses me disparó a bocajarro esta frase: "Mira papá, un árbol de patatas fritas". Debo confesar que me dejó pensando un buen rato sobre qué tipo de asociaciones se activaron en su imaginación para inventar semejante variedad de árbol.
Mi hijo pequeño, Pablo, tiene 1 año y medio y mientras trata de perfeccionar su técnica para caminar, cada día se cae al suelo alrededor de 100 veces.
¿Qué tienen en común ambas situaciones y qué relación tienen la innovación y el aprendizaje?
En enero, el Centro de Innovación de la Universidad Adolfo Ibáñez, cuya Escuela de Negocios es una de las más prestigiosas en Latinoamérica, me pidió impartir una conferencia a sus socios (responsables de innovación de las principales empresas chilenas) sobre gestión del conocimiento.
No soy ningún experto en innovación y como les contaba a los asistentes a la conferencia, mi definición de innovación se resume en estas afirmaciones bastante rústicas:
Dudar de todo
Pensar absurdamente
Romper las reglas y adentrarse en lo desconocido
NO dar nada por sentado, no conformarse
Ser descabellado y ser curioso
Hacerse muchas preguntas (aunque no tengan sentido)
De lo que no me cabe duda es que para innovar deben darse al menos 2 condiciones:
Saber innovar (algo que nuestro sistema educativo ignora sistemáticamente)
Que exista un entorno que facilite la innovación (aunque en muchísimas ocasiones ocurre por accidente, por suerte, mientras se buscaba otra cosa).
1. SABER INNOVAR:
Si queremos que las personas innoven, tenemos primero que respondernos estas 2 preguntas: ¿Cómo se innova? ¿Cómo se aprende a innovar?
Analicemos qué hacemos para enseñar a los niños a ser innovadores (a no ser que pretendamos enderezar un árbol a los 25 años o que creamos que innovar es un privilegio solo al alcance de artistas y mentes privilegiadas):
Sentamos a 30 niños de la misma edad (a veces con uniforme, otras veces separados en función del sexo …) entre las 4 paredes del aula, en filas paralelas como en una fábrica y les bombardeamos cada hora con una asignatura distinta y un profesor diferente durante 17 años ininterrumpidos.
Los niños escuchan, cogen apuntes, memorizan y lo repiten en un examen. Les enseñamos datos, conceptos y teorías porque es lo más fácil de medir en un examen. Pero las habilidades que realmente importan para vivir y para innovar no se pueden medir de esa forma tan banal. ¿Te imaginas que cada fin de mes, tu jefe te hiciese un examen oral o escrito tipo test y te pagase tu sueldo según la nota? Lo más descabellado no es el mecanismo, sino asumir que hay sólo una respuesta correcta para todo. Si eso es así, entonces nos estamos equivocando de preguntas.
Innovar y ser creativo depende de hacerse las preguntas adecuadas en el momento oportuno algo que la escuela reprime continuamente. La situación a la que más miedo tiene un profesor es a que le hagan preguntas que no pueda responder y para evitarlo, hemos llenado la educación de respuestas a preguntas que los niños nunca se hacen. La escuela trata de convencernos de que necesitamos respuestas, que hay respuestas correctas y que si las aprendemos, todo irá bien y tendremos recompensas.
Lo que la mayoría creemos que es esencial para enfrentar la vida como adultos no tiene apenas relación con lo que hoy se enseña en los colegios. Por si fuera poco, actuamos como si fuese posible explicarse el mundo encerrado en la sala de un edificio que cada vez tiene menos relación con la sociedad que está fuera de el. Es una tremenda contradicción si aceptamos que casi todo lo que es útil para vivir lo aprendemos fuera de las aulas e incluso fuera del currículum formal de cualquier curso.
A pesar de esto, los planes de estudio ejercen una tiranía implacable e insisten en instruir a los alumnos en un extensísimo mar de conocimientos inútiles y de poquísima profundidad. ¿Por qué todos los niños deben relacionarse solo con los de su misma edad y deben aprender lo mismo? ¿Cómo puede educar de verdad un profesor que debe atender 30 alumnos a los que ve 3 horas a la semana y solo durante un año?
La escuela ha sido diseñada como la conocemos por motivos económicos (educación en masa y economías de escala) pero no por criterios de aprendizaje y menos de innovación. El alumno no tiene ninguna libertad para seguir sus intereses, ningún protagonismo, es un monopolio del profesor que, no olvidemos, tiene una visión bastante fragmentada del mundo. En este contexto, se espera mucho de lo que puedan hacer los computadores en el aula para mejorar el panorama pero hasta ahora han ofrecido muy poco. ¿Es culpa de la tecnología?
Está claro que NO estamos educados para innovar, emprender ni colaborar aunque naturalmente estemos hechos para adaptarnos al cambio. Hemos sido educados para creer y no para dudar ni para pensar. Nuestra curiosidad innata de la infancia va mutando a través de los años en una actitud menos imaginativa y mucho menos cuestionadora.
No se puede innovar por decreto ni se puede enseñar a innovar, pero sí se puede aprender. El colegio se está convirtiendo en un museo, apenas ha evolucionado en 4.000 años (no hay mucha oportunidad de actuar, solo de hablar, escuchar y escribir), y hoy es un entorno de aprendizaje artificial y empobrecido. Planteemos a nuestros niños desafíos que les exijan poner a funcionar toda su energía e imaginación. Enseñémosles a pensar por ellos mismos, a hacerse sus propias preguntas y a responderlas de múltiples maneras. Las escuelas, en general, no saben hacer esto y por eso las aulas de clase se están quedando obsoletas. Es hora de innovar.
2. ENTORNO QUE FACILITE LA INNOVACIÓN:
Las organizaciones viven una situación de esquizofrenia. Exigen emprendimiento y creatividad pero castigan los errores y limitan la autonomía de sus miembros. Hablan de trabajo en equipo y colaboración (la base de la gestión del conocimiento) pero incentivan y premian resultados individuales y no a quien comparte su conocimiento. Seleccionan personas entrenadas desde la infancia para competir en lugar de compartir. Las organizaciones jerárquicas no son democráticas ni están diseñadas para ayudar y pedir ayuda, buscan la perfección de las tareas y no la innovación de las mismas.
Innovar es sinónimo de cambio y cambiar es algo que tanto el ser humano como las organizaciones resisten por naturaleza. Innovar también implica mejorar, para eso hay que aprender y por tanto aceptar el fracaso como parte del proceso. Para lograr tus metas es imprescindible arriesgar y eso significa que sin el ERROR es difícil progresar ya que este provoca la innovación y el aprendizaje. En una columna anterior donde me refería a Nadal, insistí reiteradamente en el error como el elemento más importante para el aprendizaje, pero en general el miedo a equivocarse es más poderoso y suele ganar la partida ya que las organizaciones y los directivos son poco permisivos con el error. En un entorno de miedo al fracaso, donde temo las consecuencias de mis acciones, es muy difícil que florezca la innovación porque las personas priorizan su seguridad, su estabilidad. Es hora de desterrar el miedo, han sido muchos siglos de vivir bajo su predominio (infierno, pecado, culpa ...).
El verdadero aprendizaje requiere práctica y error: Hasta que no hago, no sé, Si no haces, no aprendes. Resulta curioso que la metodología de Aprender Haciendo se aplica, sin siquiera dudarlo, en aquellas tareas donde está en juego la vida, por ejemplo, en el caso de los cirujanos, los militares, los pilotos y conductores de cualquier vehículo… En su caso importa mucho más que hagan bien lo que tienen que hacer en lugar de que contesten bien un prueba de respuesta múltiple en un aula.
A los profesionales de hoy se les exige que jueguen un triple rol: Trabajar, Aprender y Enseñar. Para ello es necesario alcanzar previamente un grado de madurez organizacional, de incentivos a la colaboración, de tolerancia al error y de apoyo al desempeño de las personas que no es todavía regla común. Aprender no puede ser una actividad separada del trabajo. Reconocer que no se sabe y pedir ayuda tiene que ser natural así como ofrecer ayuda debe ser reconocido.
La innovación y el aprendizaje comparten algunos elementos comunes:
Ambos son procesos dinámicos
Ambos se proyectan hacia el futuro
Exigen como condición indispensable ser curioso y por supuesto …
exigen una decidida voluntad de mejorar (y por tanto de arriesgar)
La innovación y el aprendizaje culminan en el conocimiento. Sin embargo, el conocimiento:
es el resultado de un proceso
se refiere al Presente/Pasado (puesto que ya lo tengo)
se basa en Certezas (hechos aceptados y probados)
y es Estático.
Si tu proyecto de Gestión del Conocimiento consiste en empaquetar y distribuir conocimiento a través de algún medio tecnológico, te estás creando un problema muy serio. El conocimiento es un enemigo del aprendizaje. La innovación te dice reinventa la rueda mientras la gestión del conocimiento te dice, la rueda ya está inventada. Interesante contradicción, ¿A quién escuchamos?
Iñigo y Pablo saben que nadie les va a castigar por intentarlo, por pensar absurdamente, por perseguir lo que les interesa, aunque se equivoquen. Es parte de su aprendizaje natural. Los cocineros son, hoy en día, un claro ejemplo de innovación combinando ingredientes y técnicas para diseñar platos que hace poco resultaban impensables. A nadie se le ocurre censurarles por el tiempo y el esfuerzo que dedican en sus laboratorios a investigar y a fracasar continuamente.
Para innovar hay que aprender y, a la velocidad a la que ocurren los cambios, nadie cuestiona el "aprendizaje a lo largo de la vida". En ese contexto, el uso de la tecnología no es una alternativa, es un imperativo. De estos aspectos relacionados con el arte de aprender expondré en Expolearning http://www.aefol.com/expoelearning2007/sesion_plenaria.asp en Barcelona del 22 al 24 de marzo.
¿Cómo esperamos que ocurra la innovación cuando el colegio y la universidad ni lo permiten ni lo fomentan y cuando las empresas apenas lo valoran?

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Javier Martínez Aldanondo,
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl

Los wikis: herramientas colaborativas.

elcangrejo — 27-03-2007 GTM 1 @ 15:53 Tags:

Dado que quizá este segundo bloque del curso sobre "Usos educativos de la web 2.0" se ha centrado sobre todo en la blogosfera, sería interesante destacar otra herramienta web 2.0 que se insinuó apenas en la primera parte del curso y que apenas ha aparecido en esta segunda y que, según muchos, quizá tenga más relevancia en educación que los mismos blogs... Estoy hablando, por supuesto, de los Wikis.

El mejor punto de partida para comenzar a investigar sobre esto de los wikis puede ser éste.

Un wiki es un espacio web colaborativo en el que los usuarios podemos crear, editar, borrar o modificar el contenido de sus páginas y todo ello a través del navegador. En educación, es una excelente herramienta de colaboración online, que por su inmediatez y su utilidad ofrece grandes posibilidades en el ámbito educativo.
Los wikis, junto a los blogs, pertenecen a una nueva generación de herramientas de la web 2.0, cuyo potencial está explorándose en la actualidad, ya que son una forma de editar webs con muy pocos conocimientos de HTML. Los wikis representan un enfoque orientado a la construcción colectiva de conocimientos y el mayor ejemplo lo tenemos en la Wikipedia.

Un intersante ejemplo de wiki es el Wiki de Anibal de la Torre sobre Web Educativa 2.0.

Algunas aplicaciones educativas de los wikis las encontramos aquí :
1. Un wiki se puede utilizar para que los alumnos elaboren de forma colaborativa un glosario de la asignatura. Trabajando de forma colaborativa indiviualmente o en grupos.
2. Un wiki para elaborar antologías de textos (poemas o relatos), bien entre profesores, bien entre alumnos de un mismo grupo, de un mismo centro o de varios centros.
3. Un wiki permite la colaboración entre alumnos y profesores del mismo centro o de centros distintos (incluso de paises distintos) trabajando sobre un tema determinado.
4. Se puede utilizar para cualquier cosa: glosarios, repositorios o listas de enlaces Web debidamente organizados, creación de enciclopedias, libros de texto y apuntes.

Algunos enlaces para conocer cómo aprovechar bien los wikis en la educación:
Wiki, la pizarra colaborativa
Aplicaciones Educativas de los Wikis
Taller de wikis de Aulablog21
WikiTaller
WikiTinglado
WIKI: La educación y el software libre (Documento colaborativo)

Si todavía quieres saber más, visita éste enlace.

Saludos cordiales... y hasta el próximo curso sobre lo que ya será, en breve, web 3.0

Pase de diapositivas sobre los wikis:

Más pases de diapositivas aquí.

Por último, un poquito de música con...

Amparanoia en noches de wiki:

Uso de presentaciones desde Slideshare

elcangrejo — 26-03-2007 GTM 1 @ 21:42 Tags:

Y ahora un par de presentaciones desde Slideshare sobre esto de los blogs...

La primera se titula "Crear un BLOG en Nireblog"

La segunda, "El uso de blogs en la sala de clase"

Esta otra nos acerca al uso de los blogs en la educación universitaria:

En la última(como siempre lo mejor para el final, Rafael Robles nos acerca al panorama de la web 2.0 en educación... Recomendada! ;-)

Como podéis apreciar, el uso de presentaciones tipo PowerPoint o Impress tiene un sobrado y reconocido valor didáctico... Las posibilidades, también aquí, son nuevamente alentadoras. Especialmente porque ya hay cientos de presentaciones "ready-to-use" que nos pueden interesar y que podemos "reutilizar" en beneficio de todos.

Saludos cordiales! ;-)

Y ahora un poco de video sobre esto de la Web 2.0

elcangrejo — 25-03-2007 GTM 1 @ 19:47 Tags:

En el curso anterior, Paco me envió un enlace (gracias) para visualizar un video en YouTube sobre esto de la Web 2.0. El resumen de dicho video, en una palabra, podría ser "impactante". Ahora, dando un repaso a la blogosfera educativa, me he vuelto a encontrar con un artículo que referenciaba dicho vídeo titulado "Web 2.0. The machine is us/ing us".

Si tenéis algunos conocimientos de inglés seguro que podréis juzgar por vosotros mismos lo "impresionante" de esta rápida visión al panorama 2.0 ... Echádle un vistazo, en cualquier caso.

Ah... también existe versión "españolizada" del mismo video aquí: